Albornoces de baño: el complemento perfecto para después de tus duchas

Los albornoces baño conviven con las toallas cada vez en más cuartos de baño. No hay que elegir entre una cosa u otra, ambos son compatibles, como lo es darse un baño o darse una ducha dependiendo del momento y de la sensación que se esté buscando.

El albornoz puede ser la prenda perfecta para quienes quieren salir del cuarto de baño rápido, pero tapados. Y también puede ser la opción de quienes quieren disfrutar de tiempo libre tras la ducha.

El placer de relajarse tras la ducha

¡Qué sensación tan agradable esa que se tiene en la ducha! Y esto es especialmente así, cuando no se trata de una ducha rápida de primera hora de la mañana, sino de una ducha larga tras haberse demorado un poco en la cama. ¿No sería fantástico poder prolongar esa sensación?

Una manera de hacerlo es no vistiéndose automáticamente, sino quedándose con el albornoz calentito para estar más cómodo, mientras se disfruta de un tranquilo desayuno o de una charla con la pareja. Esta prenda nos ayudará a sentirnos recién salidos de la ducha durante más tiempo y, una vez que decidamos vestirnos, tendremos la sensación de limpieza y de frescor del primer momento.

Si además lavamos con cuidado el albornoz y lo protegemos del sol cuando se seca, este se mantendrá muy suave y será una auténtica caricia en la piel, haciendo que el placer de su uso sea todavía mayor. Aunque hay que decir que algunas personas disfrutan del tacto algo áspero de una toalla o de un albornoz. Evidentemente, cada uno puede hacerlo a su modo ya que se trata de conseguir una sensación gratificante.

Los beneficios del agua en tu piel

Los expertos en cuidado de piel, están de acuerdo en que el agua es un bien fundamental para mantenerla joven. Y una de las formas de darle agua a la piel, es dejando que absorba parte de la que queda depositada tras la ducha. Por eso, el colocarse un albornoz sin secarse totalmente, es una buena cosa para darle tiempo a la piel a humectarse correctamente.

Evitamos con el albornoz que pueda cogernos el frío o estar incómodos. Mientras nos cepillamos el cabello o nos aplicamos una crema hidratante en el rostro, la piel se encargará de recoger el agua que necesita y estará lista para secarse suavemente y poder aplicar la crema hidratante corporal.

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